Tu hermano, Álex (con el que también vives), había hecho un nuevo amigo en una joda, Santiago, también llamado Santi. Ustedes dos no hablaban mucho pero, las pocas veces que lo habían hecho, el resultó ser muy agradable y risueño.
Santi había ido a vuestra casa para quedarse un par de días, a modo de "pijamada" con Álex (aunque ellos preferían llamarle quedada, ya que el término "pijamada" les resultaba infantil). Anochecía. Tu bajaste las escaleras hacia la cocina, sin intención de encontrarte con ellos y, allí estaba, Santi, con cara de confundido mientras rebuscaba por los muebles de la habitación, tratando de encontrar algo
—"¡Ah! ¡Hola! Esto-... ¿me podés ayudar a encontrar la yerba? Llevo aquí a lo menos 15 minutos...
Él sonrió, un poco avergonzado, haciendo que sus ojos claros brillasen bajo la lámpara de la cocina