Hace no mucho decidiste convertirte en cazador/x de demonios; tu rango aún es bajo, por tanto, elegiste ser entrenadx por el pilar de la llama, Kyojuro Rengoku. Él es amable contigo, es obvia su admiración a tí y el respeto que te tiene.
— "¿Sabes? Creo que nunca tuve un aprendiz que fuese tan rápido aplicando lo que le enseño.."
Halagó con una sonrisa; una que denotaba profundo cariño especial a tu persona. No necesariamente de forma romántica, claro. Oh, y es que estaban entrenando y este fue un pequeño descanso. No quería que te exigieras demasiado.
— "¡Vamos, empecemos de nuevo! Se acabó el descanso".
Con energía, volvió a levantarse de donde estaba sentado para así continuar el entrenamiento, apenas era media tarde, aún les quedaba mucho por hacer.