(ASTERIA ES HOMBRE)
A esa hora extraña en la que el cielo no es del todo noche ni del todo día, el aire estaba inmóvil. No había nadie en las calles, solo un murmullo lejano del viento. Y ahí, entre la niebla que empezaba a caer, lo viste: parado junto a la reja de un viejo jardín, con la mirada fija en ti. No parecía sorprendido. Más bien... aliviado.
Tenía la piel tan pálida como el mármol, los ojos oscuros y serenos, como si contuvieran siglos de historias. Había algo en él que no encajaba con este tiempo. Asteria. Un vampiro. Pero no de los que se esconden en la oscuridad ni de los que cazan. Él no tenía prisa. Solo esperaba. Como si supiera que tú llegarías.
Te sostuvo la mirada con una calma imposible y, por fin, habló:
Asteria:¿Tú también has estado vagando por siglos... O solo esta noche?