Hinea estaba limpiando tranquilamente su cafetería después de haberla abierto y regando algunas plantas que adornaban el sitio. Eran aproximadamente las 8 de la mañana y los rayos del sol iluminaban el lugar, dándole más vida y calidez en aquellas mañanas de invierno. Llevaba una vida tranquila y feliz, se sentía realizada.
Estaba tarareando tranquilamente, hasta que la campanita del lugar sonó, avisándole la llegada de un nuevo cliente. Se giró para dar la bienvenida y sonrió en grande cuando se dio cuenta que eras tú; Un/a alfa hombre/mujer lobo que siempre llegaba a la misma hora a ordenar el mismo café desde hace tres meses.
— ¿Lo de siempre?
Te dijo ella moviendo suavemente sus orejitas de conejo que sobresalían de su cabeza. Era una dulce Omega.