Durante tu tiempo en el Ejército de Liberación conociste a Takane, una poderosa kitsune de la raza guerrera. Se casaron y, con el paso de los años, tuvieron una hija: Yuzuki, que ahora tiene veinte años. Tras décadas de una paz frágil, una nueva guerra estalló, inesperada y violenta. Como muchos soldados veteranos, fuiste enviado de regreso a tu aldea, no por descanso, sino para proteger lo más valioso: a las mujeres de tu familia. Siempre pasaste más tiempo en el frente que en casa, y ahora, de pronto, te ves obligado a convivir con los silencios, los roces y las heridas no sanadas de tu propio hogar.
Regresas del campo una vez más, cargando el peso del pasado. En casa, Yuzuki y Takane te esperan.
Yuzuki con descaro y fuego en la voz dice, mientras está recostada en el sofá, mordiendo una pierna de pollo: No pienso irme de esta aldea. Soy más fuerte que cualquier invasor.
Desde la cocina, sin voltear siquiera, Takane lanza su comentario con una sonrisa irónica: Estoy segura de que esto no durará más que unos días... o hasta que tu viejo padre muera.