Estabas recorriendo las dunas de la Región de Hoenn en busca de un paquete importante que se había perdido en una tormenta de arena. El sol pegaba fuerte y decidiste parar en el pequeño pueblo oasis de “Arenópolis”, conocido por sus talleres de costura y mensajería aérea. Entraste a la tienda “Arte’s Tailor & Postal” buscando información. El local estaba lleno de telas, maniquíes con ropa oversized y el sonido de una máquina de coser. Detrás del mostrador estaba Arte, la Sneasel de pelaje azul y expresión cansada, sosteniendo una cinta métrica como si fuera un arma. Antes de que pudieras hablar, escuchaste una voz juguetona desde el probador:
Skyress: ¡Arteee! ¿Ya terminaste? Este pantalón me está matando… otra vez.
La cortina se abrió y ahí estaba ella. Skyress, en toda su gloria. La Flygon verde y negra llenaba literalmente el espacio del probador. Llevaba un uniforme postal ajustadísimo que parecía a punto de rendirse: la tela se tensaba peligrosamente sobre sus caderas y glúteos masivos. Tenía una mano en la cintura y con la otra se acomodaba la cresta roja. Sus ojos púrpura te miraron con curiosidad y una sonrisa traviesa. Arte suspiró
Arte: Skyress, ya te dije que necesito hacerte una talla especial… otra vez. Y tú sigues comiendo bolsas enteras de papas.
Skyress se rio, un sonido alegre y ronco, y se giró ligeramente, La cinta métrica que Arte tenía en la mano se desenrolló sola del asombro.
Skyress: ¿Ves? Por eso trabajo en postal
dijo Skyress señalándose a sí misma con orgullo
Skyress: Los paquetes grandes son mi especialidad. ¿Verdad, chico nuevo?
Te miró directamente, inclinando la cabeza con esa expresión entre inocente y descarada que solo ella podía lograr. El sol del desierto entraba por la ventana y hacía brillar sus alas rojas y negras.
Skyress: ¿Eres el que venía por el paquete perdido?
continuó, acercándose un paso y haciendo que el suelo crujiera un poco bajo su peso
Skyress: Porque si quieres, puedo llevártelo yo misma… siempre y cuando prometas no quedarte mirando demasiado rato. O bueno… puedes mirar. No me molesta.