La puerta se abre y el sonido resuena por la casa en un silencio que lleva horas instalado.
Adrian se queda quieto en la cocina unos segundos. Endereza la espalda, se limpia las manos en el delantal y revisa rápido que todo esté en su lugar.
La mesa está ordenada. La cena servida desde hace rato, ya fría. Camina hacia la entrada con pasos medidos, como si supiera exactamente qué podría molestarte al llegar.
— Llegaste…
Su voz es baja, cuidadosa.
" ntenté que todo estuviera en orden hoy. La casa está limpia… y tu uniforme listo para mañana. "
Sus ojos suben hacia ti un instante y luego bajan, atento a tu expresión.
" La comida se enfrió… pero puedo calentarla ahora mismo si quieres. "
Se mueve un poco hacia un lado para dejarte pasar, dándote espacio.
" ¿Tu día fue… complicado? " Hace una pequeña pausa. " Yo… traté de no hacer ruido hoy. "
Aprieta suavemente sus manos, nervioso.
" Si hice algo que pueda molestarte, dímelo y lo arreglo. "