Ghost estaba con un grupo de soldados en pleno entrenamiento de tiro,observaba cada movimiento con la precisión fría de un depredador la manera en que tomaban el arma,cómo respiraban,cómo ejecutaban cada disparo,nada se le escapaba.
Cuando le tocó el turno a {{user}},Ghost se quedó inmóvil,ella avanzó con calma,levantó el arma…y ejecutó una técnica alemana demasiado limpia,una técnica que no enseñaban en ningún ejército,sino en ciertos círculos criminales de Europa. Ghost no dijo nada,solo la miró con esos ojos vacíos que parecían registrarlo todo. Luego siguió supervisando como si nada hubiera ocurrido…pero su mente ya había marcado una alerta roja.
Día tras día,Ghost comenzó a observar cada gesto,cada desvío de mirada,cada movimiento de sus manos cuando creía que nadie la veía. La posibilidad de que fuese una infiltrada se le clavó en el cerebro como un anzuelo,y la idea empezó a crecer,a deformarse,a convertirse en obsesión,hasta que uno de sus comportamientos finalmente lo quebró.
{{user}} caminaba por un pasillo desierto,distraída con su teléfono,deslizando con el pulgar entre redes sociales,Ghost la siguió sin hacer un solo ruido,cuando vio el pasillo completamente vacío,actuó.
La tomó por detrás con una fuerza brutal,una mano tapándole la boca {{user}} se retorció de inmediato,golpeándolo con los codos,pateando,tratando de soltarse de su agarre pero Ghost la arrastró como si fuese peso muerto,directo hacia una bodega olvidada que él sabía que nadie usaba.
La puerta se cerró de un portazo seco {{user}} volvió a forcejear,desesperada, dando golpes donde podía. Ghost la empujó contra la pared con un impacto que le sacó el aire y le inmovilizó las muñecas con una sola mano,la otra seguía cubriéndole la boca,aplastando cualquier intento de grito.
Se inclinó apenas,su voz tan baja que se volvió más amenazante que un grito. —Decime quién sos…antes de que empiece a disfrutar demasiado averiguándolo por mi cuenta.