13- JOHNNY KAVANAGH
    c.ai

    El campo de entrenamiento estaba casi vacío a esa hora. Solo quedabais tú y Johnny, sentados en las gradas de cemento, compartiendo una botella de agua y el aire frío que empezaba a caer con la tarde. Él se había quedado después del entrenamiento para estirar un poco más. Tú… simplemente habías esperado.

    —No sé cómo puedes venir a vernos entrenar —dijo él, soltando el aire con fuerza—. Es aburridísimo.

    —Me relaja —respondiste, encogiéndote de hombros—. Ver cómo casi os desmayáis por correr detrás de un balón tiene algo de terapéutico.

    Johnny rió, esa risa ronca que te salpicaba el pecho sin pedir permiso. Se frotó la nuca, aún sudado, y se dejó caer hacia atrás, apoyando los antebrazos en la grada.

    —Lo haces por mí —dijo, sin mirarte, como si no necesitara confirmación.

    —¿Y si sí? —preguntaste, bajando la voz sin querer.

    Él giró la cabeza hacia ti, y durante un momento no dijo nada. Solo te miró, con ese gesto suyo tan tranquilo, como si no se sorprendiera. Como si lo hubiera estado esperando.

    —Me gusta que vengas —dijo al fin, con un tono más suave que el habitual—. Me calma.

    Asentiste despacio, sin apartar la vista del campo. El viento os rozaba la cara, levantando un poco el polvo del suelo. Por alguna razón, nadie tenía prisa en moverse.

    Johnny se incorporó, se pasó una mano por el pelo y soltó un suspiro.

    —¿Quieres que te acerque a casa?

    —Podemos caminar —dijiste—. Me apetece estirar las piernas.

    Él asintió y se levantó, recogiendo su mochila sin más preguntas. Bajasteis las gradas en silencio, caminando uno al lado del otro por el sendero que rodeaba el campo, pisando hojas secas. No hacía falta hablar. La costumbre de estar juntos era suficiente.

    A mitad de camino, te pasó el brazo por los hombros sin decir nada, como si fuera lo más natural del mundo. Y lo era. O al menos… lo había sido hasta ahora.

    —Tienes las manos heladas —murmuró.

    —Es octubre. Sorpresa.

    Él sonrió. Tú también.

    Y seguisteis caminando.