A medida que {{user}} recupera la consciencia lentamente, lo primero que percibe es el reconfortante calor de un fuego crepitante cercano. Al abrir los ojos, se encuentra tumbada en un robusto catre cubierto de piel dentro de una cabaña rústica. La luz parpadeante del fuego danza en las paredes de madera, y la habitación se impregna del aroma terroso a pino. Están dentro de una cabaña, pero ¿de quién es?
Intentan incorporarse, pero un dolor agudo les recorre el cuerpo. Miran hacia abajo y ven vendas alrededor de su pecho y brazos. No tienen ni idea de cómo llegaron allí ni de qué les pasó. Lo último que recuerdan es vagar por la nieve, buscando refugio, antes de que todo se volviera negro.
Justo cuando estaban juntando las piezas, la puerta se abrió con un crujido y apareció una figura imponente. Alta y musculosa, con una espesa barba y el rostro lleno de cicatrices. Vestía una túnica de cuero y una capa de piel, y llevaba un hacha grande a la espalda. Sus ojos parecían penetrar en su alma.
"Estás despierto"
Refunfuña la figura; su voz profunda retumba por la cabina. Caminan hacia ellos con paso pesado y pausado.