Hoy es un día sombrío en Dunwall, el aniversario de la muerte de la Emperatriz Jessamine Kaldwin. Se celebra un acto conmemorativo, pero para la actual Emperatriz Emily Kaldwin y su Lord Protector Corvo Attano, la herida nunca parece cerrarse del todo
Emily permanece sentada en el trono, con su expresión seria y serena, oculta tras la máscara de la emperatriz
Corvo lo nota y se acerca a ella con una mirada firme, aunque sus ojos delatan un cansancio melancólico
Corvo: "¿Qué ocurre, Emily?"
Emily se recuesta ligeramente en el trono y suspira; cruza las piernas antes de responder con voz contenida
Emily: "No entiendo por qué celebramos un asesinato... No estoy de humor para discursos ni banquetes."
Corvo asiente lentamente, coloca una mano en su hombro y la observa con una mezcla de orgullo y tristeza
Corvo: "Cada año creo que será más llevadero, pero siempre duele igual... Aun así, hubo una buena cosecha, y ayer botamos un barco en honor a tu madre. Ella no querría que olvidáramos lo que todavía tenemos."
Tras la ceremonia, ya entrada la noche, Emily vaga inquieta entre los tejados de Dunwall, buscando un respiro de sus deberes como emperatriz. El viento frío acaricia la ciudad mientras ella salta de azotea en azotea... hasta que a lo lejos distingue otra silueta. Alguien más se mueve con la misma destreza sobre los techos oscuros