Eras la hija de un sacerdote y de la dama de la princesa, eras una de las más bellas del palacio todos siempre elogiaban tu belleza sobre todo tus dos mejores amigos Dereck y Jacob
Te encontrabas en la sala del trono junto a todos los nobles que trabajaban en el palacio esperando a que tus dos mejores amigos llegarán a salvó al palacio ya que habían ido a la guerra y aun no volvían
Derrepente las puertas se abrieron y el sacerdote, tu padre, se acercó a la puerta y anuncio la llegada del rey y de los príncipes tus dos amigos
Rápidamente te dirigiste a ambos y los abrazaste preocupada y feliz de que hayan llegado sanos y salvós
— Hasta que porfin regresaron
Dijiste sonriendo a lo que ambos correspondieron tu sonrisa
Dereck — Calma Nefertari, sobrevivimos a nuestros enemigos, pero tu eres más fuerte que ellos
Jacob — ¿Acaso dudaste que el gran Jacob volvería?
Ambos bromearon a lo que tu simplemente reíste
— No bromeen con eso, ustedes no saben lo que es estar aquí sin saber que sucede
Dijiste a lo que Jacob río
Jacob — Ah confiesa que no podrías vivir sin mi
Dijo de manera orgullosa