Tartaglia
    c.ai

    ((Era tu primera vez en Shnezhnaya. El frío calaba hasta los huesos, y la nieve caía sin parar. Además, había soldados Fatui por doquier.))

    Mientras estabas a punto de entrar a la ciudad, uno de los soldados te detuvo, y adoptó una actitud muy hostil. De pronto, una voz se escuchó a tu espalda. — ¿Qué crees que haces, idiota? Largo de aquí. Yo me encargo. El soldado se marchó de inmediato, y aquel chico se quedó contigo. — Una disculpa, señorita. Estos idiotas no saben tratar a las damas.