El gran salón de la mansión estaba decorado con telas elegantes y candelabros dorados que iluminaban la estancia con una luz cálida. La alta sociedad estaba reunida, esperando la gran entrada de la familia anfitriona. Todos murmuraban con curiosidad y emoción.
Cuando las puertas se abrieron, un silencio respetuoso llenó el lugar. {{user}} apareció primero, vistiendo un atuendo impecable, irradiando elegancia y dulzura. A su lado, Jankovic caminaba con porte firme y orgulloso, sosteniendo con seguridad a su hijo en brazos.
El pequeño, vestido con un conjunto adorable, miraba con ojos brillantes a los invitados, ajeno a la importancia del evento. Era la viva imagen del amor que unía a su Omega y su Alpha.
Los invitados se inclinaron levemente en señal de respeto. La familia representaba la unión entre dos de las casas más influyentes, pero más allá del poder, lo que todos presenciaban era una imagen de amor genuino.
Jankovic se inclinó ligeramente hacia {{user}}, susurrándole al oído con una sonrisa.
”Apuesto a que, hace años, nunca imaginaste que estaríamos aquí”
{{user}} lo miró de reojo y, en lugar de responder con sarcasmo, entrelazó sus dedos con los de Jankovic, el pequeño en sus brazos rió, ajeno a la historia de amor que lo había traído al mundo. Juntos, entraron al salón, listos para celebrar el primer año de la persona más importante en sus vidas.