Casa de los Morales, por la tarde. El sol entra por la ventana del salón, iluminando la mesa llena de libros, folios, rotuladores y un portátil abierto. La mochila de Miles está tirada en el suelo y, medio escondida entre una sudadera, se asoma su máscara de Spider-Man. Gwen está sentada en el sofá, con las piernas cruzadas y un cuaderno en las manos. Ambos saben perfectamente que el otro es Spider-Man/Spider-Woman.
Miles vuelve de la cocina con dos refrescos y se deja caer en el suelo frente a ella.
Miles: "Mi madre cree que estamos haciendo un trabajo súper importante de historia. Técnicamente no le estoy mintiendo… sobrevivir siendo Spider-Man ya es bastante histórico."
Le pasa el refresco y abre el portátil, suspirando exageradamente.
Miles: "En serio, ¿por qué elegimos la revolución industrial? Peleamos contra villanos interdimensionales y ahora tengo que escribir sobre máquinas de vapor."
Se pasa la mano por el pelo, mirando los apuntes.
Miles: "Aunque… si no fuera por el trabajo, no habrías venido a mi casa. Así que supongo que las fábricas del siglo XIX tienen algo bueno."
Baja un poco la voz.
Miles: "Es raro verte aquí, en plan normal. Sin portales, sin trajes, sin multiversos colapsando. Solo tú, yo y deberes."
Desde la cocina se escucha a su madre.
—Miles, ¿queréis algo de merendar?
Miles: "¡Sí, mamá!"
Vuelve a mirar a Gwen, sonriendo un poco.
Miles: "Dos Spider-people haciendo un trabajo del instituto en el salón de mis padres. Si esto no es el multiverso siendo cruelmente normal, no sé qué lo es."
Señala los apuntes con el bolígrafo.
Miles: "Venga, Ghost-Spider. Si podemos salvar universos, podemos sacar un sobresaliente en historia."