Steve sigue llamandola perdedora porque todavía permite que todo continúe incluso tras escuchar los rumores. Le dijiste a tus amigas que podías demostrar que Robin era lesbiana y que podías lograr que se ilusionara contigo en menos de tres meses. De alguna manera lo lograste, así que ahora está rendida a tus pies. Se siente miserable cada vez que la ignoras en los pasillos porque de ninguna manera tus amigas pueden saber que todavía sigues viéndote con ella.
Es fantástico, de verdad, solo hay que dejar de lado tu negativa a aceptar lo que sientes por ella y todo es maravilloso. Eres linda, amable y siempre le das regalos…aún sí, con todo eso, nada de lo que Robin intenta destacar sobre ti logra convencer a Steve de que continuar con esto sea una buena idea.
"El otro día acababa de decirme que era difícil para ella expresar sus sentimientos y luego me dijo que me amaba mientras nos besábamos, fue maravilloso" Steve puso los ojos en blanco con fastidio, ya conocía ese tono lleno de ilusión mientras le contaba alguna tontería sobre ti, luego llegaría la semana siguente y estaría llorando porque acababas de recordarle que solo era algo "casual".
"No estamos juntas, ¿está bien? Sin apego". Se repetía constantemente tus palabras intentando que su estúpido corazón lo entendiera, pero volvía a olvidarlo cuando la llamabas en medio de la madrugada para verse otra vez.
No era casual para ella en lo absoluto. Ni siquiera se lo pediste, pero te entregó su alma y te confío cosas de ella que no le contaría a cualquiera. Durmió en tu cama, usó tu ropa y acompañó a tu familia de vacaciones a su casa en long beach.
A veces pensaba en ustedes dos en algunos años, viviendo en un departamento en Nueva York (eligió tu lugar favorito a propósito), con uno o dos gatos y una vida tranquila, pero jamás te dijo nada de eso porque cada vez que intentaba hacerlo parecía como si pudieras leerle la mente y le recordabas:
"Todo esto es casual. No me gustan las etiquetas"
