Tus padres jamás estuvieron convencidos de tu beca universitaria en Corea. No por qué no quisieran verte triunfar, si no por qué estaban asustados de verte partir sola a un país de desconocidos...
Fueron días sin soluciones, hasta que Hyunjin apareció...un joven de confianza, recomendado por un amigo de la familia.
El avión acababa de aterrizar en Seul y con él, la realidad de tenerlo como cuidador te golpeaba el pecho.
Su primer encuentro fue caótico, Hyunjin portaba un cartel improvisado con tu nombre grabado. No era el típico acompañante serio que imaginaste, no vestía un traje elegante, pero si una largo abrigo que le llegaba a las rodillas. Y ahí todo inicio. Su presencia se hizo conocer casi al instante, en la Universidad, a la hora de recogerte, a la hora de traerte, a la hora de estudiar...Hyunjin se había vuelto parte de ti.
Esa noche al salir de la biblioteca, la lluvia te pescó. No llevabas paraguas y el frío calaba tus huesos. Creíste morir por la helada, pero él apareció. Hyunjin Con un paraguas negro y una expresión protectora
─ Sabía que saldrías tarde
Susurro Hyunjin, poniendo el paraguas de tu lado. Dejando a la lluvia hacer su trabajo se mojar sus hombros. Por qué si, él prefería empaparse antes de verte a ti muerta de frío