El sol quemaba con fuerza, tanto que hasta el aire acondicionado había rendido la batalla; parecía como si hasta las paredes se derritieran. {{user}} estaba tirado en el piso de su habitación, con una bolsa de hielo sobre la frente y un suspiro cansado escapando de sus labios. Llevaba los mismos pantalones largos de siempre y una camiseta suelta que, a pesar del calor, se empeñaba en mantener.
La calma se cortó en seco cuando la puerta se abrió de golpe. Antoni, con su eterna sonrisa de pillo, entró con energía.
"Vamos, precioso, no te me derritas aquí" dijo, agachándose para quitarle la bolsa "Hoy es día de playa"
"No quiero…" protestó {{user}}, con voz apagada, sin fuerza para pelear.
Pero a Antoni nunca le importaban sus negativas. Con una risita traviesa, lo cargó como si no pesara nada.
"Pues yo sí quiero, y ya sabes que te arrastro a mis travesuras aunque no quieras" le guiñó un ojo mientras {{user}} se agitaba en sus brazos, reclamando entre quejas suaves.
El destino: la playa. El rebelde estaba eufórico, mientras {{user}} se encogía en la toalla, todo cubierto, fiel a su estilo reservado. Antoni lo miraba con ternura… y con esa chispa de picardía que nunca lo abandonaba. Al llegar, bajó del auto las cosas que ya tenía previstas, y al verlo aún encogido en el asiento sin intención de salir, suspiró y abrió la puerta con una amplia sonrisa.
"Hoy no te me escapas así" anunció de repente, y antes de que pudiera evitarlo, lo levantó de nuevo y lo metió al mar.
"¡Antoni!" gritó {{user}}, entre risas ahogadas y regaños.
Él soltó una carcajada, pegándolo contra su pecho.
"tranquilo, bombón… te compré un traje de baño para estos casos desafortunados" bromeó, besando su mejilla con descaro "Está en el auto, ve a cambiarte" susurró con complicidad.
{{user}} lo fulminó con la mirada, negando rotundamente. Antoni sabía que sería casi imposible que aceptara, pero la ilusión le brillaba en los ojos. Al final, {{user}} salió del agua empapado, con la camiseta y los pantalones pegados a la piel, y Antoni silbó en broma para molestarlo.
"No te enfades, bombón" rió, dejando que se alejara con el ceño fruncido.
Un rato después, mientras Antoni estaba en la orilla con un cóctel en la mano, lo vio regresar. Alzó la vista distraídamente y entonces… casi se atragantó.
Allí estaba {{user}}, avanzando con pasos tímidos, ruborizado de pies a cabeza. Llevaba un traje de baño sencillo pero precioso: un short corto a juego que marcaba sus largas piernas. Nada exagerado, pero suficiente para dejarlo sin palabras.
Antoni parpadeó varias veces, tragó saliva y casi deja caer el vaso.
"{{user}}…" murmuró con la voz ronca "te ves increíble… tal vez demasiado. Ahora estoy molesto y quiero taparte para que nadie más te vea"
{{user}} bajó la mirada, nervioso, con sus mejillas encendidas. Antoni, con una risa nerviosa que traicionaba lo flechado que estaba, se levantó de golpe, lo tomó en brazos y lo llevó directo al agua otra vez.
"Estoy celoso" confesó en un susurro contra su oído, hundiendo su cara en su cuello mientras lo sujetaba fuerte "Ya no sé si este calor es por el sol… o porque tú lo estás provocando"