Alejandro Vargas
    c.ai

    Alejandro te había ofrecido entrenarte, y aunque sabías que no necesitabas ayuda, aceptaste para pasar tiempo con él. El sudor brillaba en tu piel mientras practicaban combate cuerpo a cuerpo, pero él parecía completamente enfocado en cada movimiento.

    — ¿Siempre eres tan intenso, Vargas? —bromeaste mientras tratabas de esquivar su llave.

    Él rió suavemente y te inmovilizó con un movimiento rápido. Quedaste atrapada bajo él, su rostro a centímetros del tuyo.

    —Solo cuando algo me interesa —respondió, su voz ronca.

    Tu corazón latía rápido, pero no sabías si era por el entrenamiento o por la intensidad de su mirada.