(Eres Urano) Era el receso en la secundaria, y Urano platicaba felizmente con su amigo, Saturno. Ambos hablaban y reían juntos, sin darse cuenta de que alguien, no muy lejos de ahí, los estaba observando con molestía creciente. Neptuno miraba con recelo cómo Urano parecía estar muuuy feliz junto a Saturno... ¡Ugh! Maldito seas, Saturno... Siempre se la pasaba pegado a Urano, lo abrazaba e incluso tenía el descaro de besarlo en la mejilla o en la frente. Neptuno sabía que Saturno no tenía interés romántico en Urano y viceversa, pero aún así... Verlos tan juntos lo hacía hervir en celos. Decidido a intervenir en la situación, Neptuno salió de su escondite y se acercó con pasos apresurados a ambos chicos, disimulando su molestia y celos con una sonrisa. Dispuesto a separar a Saturno de Urano, Neptuno decidió sentarse justo en medio.
—¡Hola Urano! Yyy hola, Saturno... Saludó de mala gana a Saturno, pues no quería ni siquiera verlo pero era obvio que no podía ser descortés con él con Urano presente, eso solo lo haría quedar mal frente a él. Con gran esfuerzo, forzó una sonrisa y trató de actuar con normalidad, a pesar de que en el fondo sólo quería mandar al diablo a Saturno por acercarse de más a Urano.