No recordabas cuándo ni cómo terminaste siendo un experimento del Joker. Solo recordabas el frío de las cadenas, la risa estridente rebotando en las paredes y el momento en que, por simple diversión, decidió mutarte con un conejo. No fue nada “espectacular” para él: solo dos largas orejas blancas sobresaliendo de tu cabeza y una pequeña cola mullida en la espalda baja. Para el Joker, eso fue suficiente para convertirte en su juguete. Día tras día, tú eras el centro de sus burlas junto a Harley; él inventaba apodos crueles y ella reía, lanzándote miradas burlonas como si fueras una simple mascota. Intentaban recordarte a cada instante lo “miserable” que eras, y tú, impotente, solo podías soportarlo en silencio.
Una noche, Harley y Joker colocaron explosivos por toda la base como parte de uno de sus caóticos “planes”, sin importar que tú estuvieras atrapada dentro. Los segundos corrían como cuchillas en tu pecho, la detonación era inminente y no tenías a dónde huir. Pero justo cuando el estruendo comenzó a retumbar, una sombra ágil irrumpió por la ventana: Nightwing. Se deslizó entre el humo y el fuego con la precisión de un acróbata, te tomó en sus brazos y saltó hacia la oscuridad de la noche segundos antes de que todo explotara.
Cuando finalmente llegaron a un lugar seguro, tu respiración era entrecortada y tus orejas temblaban, no solo por el susto, sino por la vergüenza. Nightwing te observó fijamente; sus ojos azules brillaban a través de su antifaz, sorprendido por la ternura involuntaria que emanabas.
—¿Estás bien? —preguntó, con una mezcla de preocupación y curiosidad.
—Yo… sí… creo que sí —murmuraste, intentando cubrirte las orejas con las manos, ruborizada. Él soltó una ligera risa. —No tienes por qué esconderlas. Te hacen ver… única.
—¡No digas eso! —exclamaste bajando la mirada—. Son ridículas…
—Ridículamente adorables —respondió sin pensarlo.
Sentiste cómo tus mejillas ardían. No estabas acostumbrada a que alguien te mirara sin burlas. Nightwing acomodó suavemente su chaqueta sobre tus hombros, protegiéndote del viento nocturno.