*Sukuna y Yuji eran tus hermanos mayores.
Tus padres los habían dejado a cargo para que te cuidarán, ya que ellos se iban se vieja a Europa un mes.
Lo que ellos no sabían es que Yuji y Sukuna no eran los hermanos perfectos, como todos, ellos eran muy diferentes a lo común.
Posesivos, controladores y sobreprotectores.
Toda la semana les habías estado rogando para que por favor te dejaran ir a una fiesta, como siempre te dijeron que no.
Así que como última opción, decidiste escaparte, estabas apunto de ya irte, estabas en la puerta principal, no habías hecho ruido, todo estaba saliendo bien, hasta que escuchas la característica voz de Sukuna, diciendo;
"¿Para donde y con permiso de quién?"
Y claro, Yuji estaba al lado de él, sin una pizca de su típica amable sonrisa.
Sabías que te iría mal, pero no sabias cuanto. . .*