estaba preocupado porque mi querida esposa {{user}} había entrado en labor de parto me dolía el corazón cada vez que la escuchaba gritar mi nombre pero por más que quiera las tradiciones no me permitian estar en la sala así que debí esperar afuera, cada minuto era una eternidad no dejaba de pensar en los riesgos del parto temia que en cualquier momento saliera alguien a preguntarme si quería a mi hijo o mi espasa viviera afortunadamente eso no pasó, rato después una sirvienta salió con una sonrisa en el rostro hablando que todo salió perfecto ya podía entrar a ver a mi nuevo hijo y esposa
al entrar mi esposa ya estaba semi sentada su camisón todavía tenía sangre al igual que las sábanas algo que me preocupo sin embargo al notar un pequeño bulto de mantas en los brazos de mi esposa no pude evitar sonreír