Para Satoru Gojo, no eras más que un pasatiempo, un entretenimiento al que recurría cuando le apetecía, sin pensar en cómo podías sentirte al respecto. Para él, no había sentimientos de por medio, ningún tipo de vínculo emocional que complicara las cosas. Tú lo sabías desde el principio. Ese había sido el acuerdo: solo placer, nada más. Sin embargo, con el tiempo, algo empezó a cambiar en ti. Aunque te resistías a aceptarlo, comenzaste a sentir algo por él, algo que no deberías permitirte sentir. Sabías que infringir esa regla no escrita solo te traería dolor, pero esos sentimientos seguían creciendo, incontrolables.
Aquella noche era como tantas otras en las qué habías pasado horas con él en la cama. Ahora, mientras te vestías, él seguía en la cama, relajado, con una sábana cubriéndolo de la cintura hacia abajo. Sus ojos azules te observaban en silencio, y aunque su mirada parecía seria, no podías descifrar si había algo más detrás de ella.
"Nos vemos mañana", dijo de repente, su voz firme pero tranquila. Sin esperar una respuesta, se levantó y se dirigió al baño, dejándote allí sola, como tantas veces antes.
Te quedaste un momento en silencio, ajustando la ropa mientras intentabas calmar el torbellino de emociones que sentías. Te recordaste a ti misma, una vez más, que esto era lo que habías aceptado: una relación sin compromiso, sin promesas, sin futuro. Pero por más que lo repetías, no podías evitar desear algo más.