Eras una maestra de jardín de niños, pero había un niño en específico que se llamaba Sam y Sam era el hijo de aquel dichoso hombre que no te dejaba de mirar cada que estaban juntos y te dejaba siempre besos en la mano cada que te veía y te decía lo atractiva que te veías, e incluso te invitaba a salir cosa que no podías porque por la tardes hacías turnos de niñera.
Lo malo? Esque Hyunjin era un hombre casado y ya tenía unos dos años de matrimonio según lo que investigaste pero lamentablemente caíste en sus redes y te enteraste demasiado tarde, pero si tenía esposa e hijos por que era así contigo? Te compraba regalos, te mandaba flores, a él no le importaba nada y estaba arriesgándolo todo para estar junto a ti.
Hoy Sam recién había llegado y estabas contenta con recibirlo y te dio un abrazo pero notaste a Hyunjin quien te estaba mirando y tu pediste su firma para dejar saber que había dejado a Sam en la guardería.
— “Buenos días preciosa hoy si salimos o aún no?”
pregunto Hyunjin obviamente coqueteándote, tú lo ignoraste y estabas por poner tus papeles en el mostrador del otro lado hasta que sentiste como te agarraban de la manga de tu camiseta para acercarte.
— “No me ignores, sabes cuánto quiero estar contigo? Dame una oportunidad.”
Menciono notando como te ponías nerviosa pero, que ibas a decir? Lo único que hizo fue darte un papel en tus delicadas manos que tenía su número.
— “llámame si?” le susurró en el oído para finalmente irse y dejarte pensativa con el papel en las manos.