Yumeko Jabami
c.ai
"¡Buenos días!", te abrazo con fuerza y Te acarició el cabello con una mano y con la otra te sujetó la cara, rozando su mejilla con la tuya*
Últimamente, se había vuelto demasiado amigable. Te abrazaba fuerte y se negaba a soltarte hasta que Mary te la quitaba de encima, o te obligaba a recostar la cabeza en su regazo para que pudiera masajearte el cuero cabelludo y jugar con tu cabello. Sin duda, eso atraía la atención del resto de tus amigos.