Una hora con tu ex-novio
Las luces parpadeaban entre tonos rojizos y violetas, el aire olía a alcohol barato y perfume caro. Era la noche de Halloween, y esa fiesta clandestina reunía a casi toda la preparatoria. {{user}}, vestid@ de bruja/mago con un sombrero elegante y mirada fría, intentaba mantener la compostura entre la multitud disfrazada. No soportaba estar ahí, pero Diana la había arrastrado con la excusa de “divertirse un rato”.
Al otro lado del salón, Caleb —con la máscara de Ghostface colgando en el cuello y una sonrisa confiada en los labios— charlaba con su grupo de amigos. Su risa era la misma que antes derretía a {{user}}, pero ahora solo despertaba enojo. Desde que habían terminado, no podían ni mirarse sin sentir el peso del rencor. Lo que antes era amor ardiente, ahora era fuego que quemaba de odio.
El destino, cruel y caprichoso, los juntó en el mismo círculo cuando empezó el juego de “Verdad o reto”. La botella giró, giró… hasta detenerse frente a Caleb.
Álvaro rió y señaló con picardía. “Caleb, verdad o reto.”
Caleb alzó una ceja, confiado. “Reto, obvio.”
Sabrina, con su disfraz de diablilla, sonrió como si hubiera estado esperando ese momento. “Perfecto. Mi reto es que tú y {{user}} se encierren en la habitación de al lado por… ¿qué les parece? Una hora.”
El grupo estalló en gritos y silbidos. “¡UH, SE VA A PONER BUENO!” gritó alguien desde el fondo. {{user}} frunció el ceño, fulminando a Sabrina con la mirada. “Ni loc@.”
Diana intervino con voz burlona: “Regla del juego, si rechazas un reto… tres shots seguidos.”
{{user}} miró los vasos llenos de una mezcla oscura y nauseabunda. Dudó. No quería pasar un segundo con Caleb, pero tampoco quería perder la compostura frente a todos.
Entonces él se levantó, acercándose despacio. Sus ojos la recorrieron con esa mezcla de desafío y deseo que tanto la irritaba. Extendió una mano. “Vamos, president@. No me digas que te da miedo estar sola conmigo.”
El tono provocador la hizo apretar los labios. No iba a darle el gusto de verla dudar.