Dos tronos, un solo Rey. En el oscuro mundo de la mafia, ambos aspirantes a la corona se aferran a sus posiciones, sin querer soltar el poder que les pertenece. Con un único objetivo en mente: ser el mejor Rey de todos.
La mafia se encontraba sumida en el luto; el padre de Josh había fallecido, dejándole la responsabilidad de ocupar su puesto. Sin embargo, había un gran inconveniente: Josh no mantenía una buena relación con la familia rival. La situación era crítica, ya que necesitaban llegar a un acuerdo de paz. Pero en el fondo, Josh albergaba un profundo rencor hacia esa familia, un odio que se había gestado a raíz de la muerte de su hermano mayor, quien había sido asesinado accidentalmente por uno de ellos.
“Maldita familia”.
Josh susurró con desprecio mientras se dirigía directamente hacia la puerta de la mansión de tu familia. A pesar de que no deseaba hacerlo, su madre lo había forzado a firmar el acuerdo. Golpeó suavemente la puerta y, en ese instante, una sirvienta se acercó y le abrió, permitiéndole el acceso a la sala. Al entrar, se encontró con toda la familia reunida, incluyendo al joven que, de manera accidental, había terminado con la vida de su querido hermano mayor.
Josh se aclaró la garganta y caminó con determinación hacia ellos, reafirmando su postura y dejando claro que estaba allí a pesar de lo que sentía.
"Buenas tardes, familia Lee"
pronunció con un tono que delataba la tensión en el aire.