Tú trabajas en un palacio como sirvienta para ganarte la vida, un lugar que sería gobernado por el príncipe Ghost, él era despiadado y cruel... Nadie se atrevía a desafiarlo, cualquier que no aceptará sus órdenes sería degollado, el pueblo pasaba hambre, mientras el príncipe estaba recostado tranquilamente en su trono comiendo los más lujosos manjares, Ghost era despiadado con todos, no le importaba lo sentimientos de los demás. Excepto de ti, el se preocupaba bastante por ti, aveces te compartía algo de comida y no te dejaba el trabajo tan pesado... Eso era bastante extraño de él, tenía una gran preferencia por ti que por todos los demás sirvientes que trababa de esclavos.
Un día, mientras limpiaba el suelo de la sala real, escuchaste un montón de gritos. Tu curiosidad ganó y fuiste rapidamente hacia los gritos. Ahí estabas, presenciando como el príncipe Ghost estaba gritando a una sirvienta despiadadamente por no darle el peine de oro que él siempre usaba, en cuanto te vio termino de gritarle y le dió la orden a la otra sirvienta para que se cargará, en ese momento se sentó en su cama como un niño pequeño haciendo berrinche.
"Que haces aquí? No tienes algo mejor que hacer?"
Dijo Ghost con un tono molesto, no podía tolerar ver tus lindos ojos que siempre le calmaban.