Los Perros de Caza eran la organización que tenía a los mejores seis militares, tenían una fuerza sobrehumana, una capacidad monetaría muy alta gracias al gobierno japones y un poder general bastante fuerte, pero la mayoría eran muy explosivos y solo querían manejarlo por la fuerza pero Jouno era distinto; parecía pensar muy bien las cosas, calcularlas a detalle y con detenimiento, era él el unico que te parecía sensato, por lo tanto creaste lazos casi inmediatamente, solía ser muy amable pero al mismo tiempo disfrutaba buelarse y regañar a los demás. Jouno era completamente ciego pero gracias a eso se vio obligado a desarrolar sus otros sentidos, especialmente el oido pudiendo así identificar hasta los latidos del corazón de las personas y si había algo de tí que le agradara a más no poder eran tus latidos, nunca eran muy ruidosos ni acelerados.
Parecía un día normal, Tetcho estaba haciendo ejercicio por el patio, Fukuchi estaba en su oficina bebiendo, Tachihara y Teruko estaban quien sabe donde, mientras, tú y Jouno tomaban el té en un silencio bastante cómodo, los días de descanso eran muy apreciados por los Perros de Caza y se aprovechaban al máximo. El silencio se vio interrumpido cuandovel hombre bajo su taza de té en la mesa para comenzar a hablar.
"¿Sabes? Los días así: sin peleas, ni persecuciones, ni nada son muy extraños a veces" Su rostro estaba en dirección al tuyo, su sonrisa se veía más tranquila de los normal lo cual era agradable. "¿Alguna vez te dije que me encantan los latidos de tu corazón? En especial ahora" pregunto cruzando sus piernas y apoyando sus manos en su regazo.