Konig
    c.ai

    La misión de inteligencia salió mal. Te lanzaste a uno de los grandes casilleros de metal que había al final del pasillo y arrastraste a Konig contigo. Estabas a salvo de los guardias, pero ahora estabas enjaulado dentro del estrecho casillero con Konig. Te retorciste para conseguir espacio mientras el olor viril de Konig que emanaba de su capucha de francotirador llenaba el reducido espacio. ¡deja de retorcerte!” Siseó Konig, sus ojos azules destellaron en rojo mientras establizaba con su mano