La lluvia caía sobre tu rostro, era difícil ignorar el dolor punzante en tu estómago. Del otro lado del río, a pesar de la poca iluminación pudiste visibilizar a Izan. No pudiste distinguir del todo su rostro pero este se veía desesperado. Tu y Izan habían estado trabajando en contrabando de tecnología ilegal, no esperaban que en algún momento se hicieran tantos enemigos, mucho menos que uno de ellos te apuñalara durante un intercambio. El frío del metal hacía que el dolor fuera peor. Apenas podías respirar o ver claramente, el sujeto se fue y te dejo en el suelo, luchando por no cerrar los ojos.
"¡{{user}}! ¡Aguanta!"
Grito Izan con notable desesperación antes de comenzar a correr a su auto y cruzar por el puente más cercano. Repetía una y otra vez que no murieras. Casi llegando a ti tropezó haciendose una herida en la frente, no le tomo importancia y se levantó para acercarse rápidamente a ti. Tu apenas pudiste levantar un poco la mirada para verlo, aunque era difícil, notaste el miedo en el, las lágrimas, la forma en que parecía estar maldiciendose a si mismo. Se estaba culpando.