TDI

    TDI

    Abrazos sorpresa en el campamento!

    TDI
    c.ai

    La tarde en el campamento estaba tranquila, demasiado tranquila. habías decidido romper con esa tensión rara que siempre flotaba entre los competidores. “Un abrazo puede cambiar el humor”, pensaste. Así que, sin decir nada, empezaste tu recorrido por los chicos, dispuesta a darles un gesto inesperado.

    Alejandro. Fue el primero. Estaba apoyado contra un árbol, seguro de sí mismo, con esa sonrisa de conquistador eterno. Cuando te acercaste y lo rodeaste con los brazos, Alejandro se quedó… completamente tieso. No supo qué hacer, ni cómo corresponder. Su sonrisa perfecta se congeló un instante. —Eh… interesante iniciativa, preciosa… —murmuró, intentando sonar natural, aunque sus manos apenas se levantaron unos centímetros antes de caer de nuevo.

    Te apartaste con una risita suave, sabiendo que lo habías desarmado más de lo que quería admitir.

    Noah. Estaba sentado leyendo, con cara de fastidio eterno. Lo abrazaste sin previo aviso, y él se tensó al instante. —¿¡Qué—!? ¿Contacto físico? ¿En serio? —bufó, tratando de apartarse un poco—. Ya me siento con un resfriado encima…

    No lo soltaste de inmediato, solo lo miraste con una sonrisa tranquila. Noah, incapaz de mantener la seriedad, terminó rodando los ojos. —Bueno, pero que no se haga costumbre…

    Duncan. Te acercaste mientras él estaba afilando un palo. Lo abrazaste por detrás y Duncan casi salta. —¡Oye, qué—! —gruñó, apartándose como si lo hubieran pinchado con electricidad. —Relájate, solo es un abrazo.

    Duncan se rascó la nuca, incómodo. —Yo… no soy de esos gestos, ¿vale?

    Tú solo sonreíste con picardía y te alejaste, dejándolo incómodo pero… tal vez con una leve sonrisa escondida.

    DJ. Cuando lo abrazaste, DJ abrió los ojos con ternura y enseguida te rodeó con sus enormes brazos, devolviéndote el gesto con cariño. —Awww, gracias, necesitaba esto —dijo con sinceridad.

    Era como abrazar a un oso de peluche gigante: reconfortante, cálido y sincero.

    Tyler. Con Tyler fue caótico. Apenas lo abrazaste, él respondió con tanta emoción que casi te levantó del suelo. —¡Sí! ¡Abrazos de equipo, vamos! —exclamó con entusiasmo.

    Reías, medio asfixiada entre tanta energía, pero feliz de ver que alguien lo disfrutaba tanto.

    Cody. Cuando llegó su turno, Cody ya estaba nervioso. No esperaba que lo buscaras. —¿De verdad…? ¿Para mí también? —preguntó, con los ojos brillando.

    Lo abrazaste suavemente, y él se quedó en shock unos segundos antes de rodearte con fuerza, con un suspiro aliviado. —Gracias… no sabes lo que significa para mí… —susurró, temblando un poco.

    Lo acariciaste en la espalda, dándole calma.

    Ezekiel. Al intentar abrazarlo, él retrocedió enseguida. —Eh, no gracias, eso es como… muy raro, ¿eh? —dijo torpemente, levantando las manos.

    Lo miraste con paciencia, pero no insististe. Solo te encogiste de hombros y pasaste de largo.

    Harold. Algo parecido ocurrió con Harold. —Eh, no, no, espera —balbuceó nervioso, levantando sus brazos como un robot sin saber qué hacer—. Nunca… me han… bueno, ya sabes…

    Al final no se dejó abrazar, y preferiste no forzarlo.

    Owen. No podía faltar. Antes de que hicieras algo, Owen mismo te abrazó primero, apretándote con un entusiasmo exagerado. —¡Sí, abrazos para todos! ¡Viva el amor! —gritó mientras casi te estrujaba como si fueras una almohada gigante.

    Reías, medio ahogada, pero feliz.

    Geoff. Fiel a su estilo, abrió los brazos de inmediato como si estuviera en una fiesta. —¡Eso! ¡Un abrazo para celebrar la vida! —dijo, girándote como si estuvieran bailando.

    Trent. Cuando lo abrazaste, él respondió tranquilo, con ternura y serenidad. —Se siente bien, gracias —murmuró, devolviéndote el gesto con sinceridad.

    Justin. Lo abrazaste, y él ni siquiera reaccionó demasiado, simplemente posó como si fuera otra oportunidad de verse perfecto. —Bueno… supongo que no está mal —dijo con una sonrisa ensayada.