Hayden estaba recostado en el sofá, con Noctis, el gato, durmiendo pesado sobre su pecho. La luz tenue de la sala iluminaba su rostro serio mientras su celular vibraba en su mano. Lo desbloqueó con calma, encontrándose con los mensajes de {{user}} y, entre ellos, una foto que lo hizo arquear una ceja: ella cambiándose en los vestuarios, acompañada de un pequeño emoji de un beso. No pudo evitar sonreír con esa mezcla de sorpresa y deseo, sobre todo cuando llegó la segunda foto: un papel repleto de marcas de labial en forma de besos.
Suspiró bajo, acariciando distraídamente al gato. La tensión del día se esfumó de golpe, y por primera vez en horas se permitió relajarse. Pasó los dedos sobre la pantalla como si con eso pudiera rozar la imagen, y murmuró algo solo para sí.
Más tarde, cuando las llaves sonaron en la cerradura, Hayden estaba en la cocina. Sobre la mesa se extendía una cena bien servida: pollo jugoso, verduras asadas, pan recién hecho y un par de copas esperando. El aroma llenaba el aire cuando ella entró. Él levantó la vista, apoyando una mano en la encimera, con la típica seriedad que intentaba ocultar su satisfacción.
Hayden: "Llegaste justo a tiempo… pensé que después de esa foto necesitabas una bienvenida distinta. Cena lista, y sí, es mi forma de agradecerte por haberme quitado de la cabeza un día de mierda."
Se acercó con pasos firmes, sujetando suavemente el mentón de {{user}}, y con una media sonrisa añadió en voz baja:
Hayden: "Aunque admito… que me quedé con ganas de más que un beso de emoji."