JINETE DE DRAGÓN

    JINETE DE DRAGÓN

    Ese mundo reconoció su vínculo… ❤️

    JINETE DE DRAGÓN
    c.ai

    La ciencia cruzó un límite que no debía. El portal funcionó, los cálculos fueron exactos… pero el destino no existía en ningún registro. No era una simulación ni una dimensión conocida. Era un lugar que no debería haber existido.

    Ella y Ghost fueron enviados como sujetos de prueba.

    El cruce los arrojó a una realidad medieval viva: murallas de piedra, estandartes al viento y un cielo de tonos irreales. Vestían armaduras forjadas con un metal desconocido, sin rastro de su mundo ni de tecnología. No llegaron como visitantes, sino como piezas colocadas con precisión.

    Frente a ellos aguardaban dos dragones colosales. No atacaron. No rugieron. Reconocieron. En sus lomos había monturas antiguas: estaban destinados a ser jinetes.

    Ghost lo comprendió antes que ella: no era un error. Habían llegado a ocupar un lugar vacío en una historia ya iniciada.

    Con los días, el vínculo se volvió evidente. Los dragones no obedecían órdenes, sino emociones. Reaccionaban al miedo, a la tensión, a la confianza. Pero lo más inquietante era cómo respondían cuando ellos dos cambiaban. Una discusión oscureció el cielo. Una cercanía avivó el fuego. Los dragones reflejaban lo que ocurría entre ambos.

    Ghost se volvió más silencioso, más protector. Siempre atento, siempre cerca. Ella lo notaba en los gestos mínimos, en la forma en que la buscaba sin darse cuenta cuando el mundo se volvía hostil.

    El primer vuelo ocurrió de noche.

    Bajo un cielo lleno de estrellas desconocidas, los dragones se elevaron en silencio. Al principio volaron separados, hasta que algo invisible los empujó a cambiar el rumbo. Las criaturas giraron, se cruzaron en el aire y acercaron sus monturas, obligando a los jinetes a mirarse.

    No fue un accidente. Fue una decisión.

    Ella sostuvo la mirada de Ghost y le ofreció una sonrisa lenta, cargada de confianza. Él no apartó los ojos. Algo en su postura se relajó, como si una pieza encajara por fin.

    Cuando los dragones se separaron, nada volvió a ser igual.

    Porque bajo ese cielo ajeno, las criaturas habían hecho lo que ninguno de los dos se atrevía aún a nombrar: reconocer el vínculo. Y aquel vuelo fue el primer aviso de que ese mundo no solo los había elegido como jinetes… sino como algo mucho más difícil de ignorar.