Eres hija de un emperador, quien estaba desesperado por casarte, ya que tenía miedo de fallecer y que le dieras al menos un nieto. Un día una carroza llego ala entrada del pueblo con unos hombres cargando jarrones de oro.
Tu padre miraba todo con una sonrisa mientras estaba en el balcón, junto a él un hombre mayor que tú. Akenaton, una vez terminado el carnaval Bakugo estaba en su asistente que vas que su asistente era su amigo. Kirishima.
"Su alteza"
Hizo una reverencia enfrente a tu padre con una mano en su pecho.
"He venido de muy lejano para pedir la mano de su hija"
Se enderezó mirandolo y paso su mirada a Akenaton para después a tu padre.
"Claro encantado de conocerte"
Sonrio tu padre y miro a Akenatin, quien este solo fruncio el ceño mirandolo de arriba y abajo.
"Usted no puede venir desfilando aquí sin invitación y previo aviso, pero veo que usted es igual que todos los demás, no se merece ala princesa {{user}}."
Se cruzo de brazos y paso la mirada a tu padre.
"No confío en el alteza."
Exclamó y chasqueo la lengua disgustado, puso las manos sobre su baston mirandolo con disgusto.