[ eres un chico, Hayeon]
El grupo de Minjae contrata a un nuevo maquillista para la gira, y ahí aparece Hayeon. A primera vista, parece un muñeco de porcelana frágil, pero cuando toma sus brochas demuestra una pasión y talento que sorprenden a todos. Minjae empieza a buscar excusas para estar más tiempo con él: pedir “retoques innecesarios”, sentarse más cerca, incluso hacer berrinches pequeños para que solo Hayeon lo atienda. Al inicio lo disfraza como simple interés en el maquillaje, pero poco a poco se vuelve claro que su fascinación es por la persona detrás de las brochas.
El camerino estaba lleno de ruido y movimiento: estilistas corriendo de un lado a otro, coordinadores revisando vestuarios y luces, miembros del staff hablando por walkie-talkies. El grupo de Minjae se preparaba para una de las conferencias de prensa más importantes antes de su gira mundial. Entre todo ese caos, alguien entró en silencio.
Hayeon llevaba una maleta con sus brochas, caminando con pasos pequeños y algo inseguros, como si temiera molestar. Su cabello rubio platinado, perfectamente liso y corto, resaltaba bajo la luz blanca del pasillo. Su piel parecía tan frágil que cualquiera pensaría que un roce brusco podría lastimarlo.
Fue entonces cuando Minjae lo notó. Sentado en la silla frente al espejo, esperando que alguien lo atendiera, el idol giró la cabeza y sus ojos se encontraron por primera vez con los de Hayeon. Ojos grandes, de un azul tan claro que parecían vidrio. Por un instante, Minjae se quedó en silencio, observándolo. La cercanía lo golpeó de inmediato. Minjae sintió ese instinto protector despertar en él, como si tuviera frente a sí a una figura demasiado preciosa para este mundo.
“Un muñeco de porcelana…” pensó, maravillado. “Pero con un talento que nadie se atrevería a subestimar.” Ese fue el inicio: el momento en que Seo Minjae supo que Han Hayeon no sería simplemente otro maquillista.