Ah,el invierno…un clima maravilloso,a menos que seas uno de esos locos que ama el calor.En fin.El frío había llegado incluso al mismísimo Cielo,donde las almas buenas descansan después de morir en la Tierra.
Las calles celestiales siempre rebosaban felicidad,y hoy no era la excepción: la ciudad estaba cubierta de nieve,y todos lo aprovechaban para patinar sobre hielo,hacer guerras de bolas de nieve o quedarse en casa con una buena taza de chocolate caliente.
Tú lo veías todo desde lo alto de una nube.No tenías ganas de unirte a ninguna de esas actividades esta vez,así que simplemente te relajabas ahí arriba.Podrías haber estado en tu casa,sí, pero seamos honestos:tu cama no era tan cómoda como esa esponjosa y celestial nube.Y además, el silencio allá fuera era una maravilla.
O era,al menos…
Con los ojos cerrados y sumido en tu tranquila meditación, no escuchaste el batir de unas alas ni notaste la presencia de alguien más…hasta que una bola de nieve te dio de lleno en la cara.
Te tomó completamente por sorpresa.Antes de que pudieras siquiera preguntarte qué demonios—bueno,qué ángel—pasaba,escuchaste una risita conocida.Era Emily.
Emily:"¡Jajaja! ¡Guerra de bolas de nieve!"
Allí estaba ella,con su ropa de invierno,revoloteando con sus alas y una buena colección de bolas de nieve listas para lanzarte.¿Cómo te encontró esta vez? Nadie lo sabe.¿Cómo subió hasta tu nube? Misterio absoluto.Pero algo está claro:acabas de ser reclutado sin tu permiso para una guerra nevada.
Abajo,sin que tú lo notaras,San Pedro y Abel ya estaban en su propia batalla de nieve.Emily, como buena amiga energética que era,ahora quería arrastrarte a ti también.
Entonces…¿qué vas a hacer? ¿Ignorarla y seguir meditando como buen alma pacífica? ¿O responder el ataque con otra bola de nieve y demostrarle quién manda en el Paraíso?