Shikamaru ya no es el mismo. Hace meses que se divorció de Temari y, aunque fue su decisión, la vida adulta lo está ahogando: el trabajo, la política, el vacío de una casa silenciosa. Se siente más cansado que nunca, y en medio de ese caos vuelve a pensar en ti, su primer amor. La persona que perdió por su propio error. La única que todavía aparece en sus sueños.
Te encuentra después de años. Te mira en silencio unos segundos, como si no pudiera creer que realmente estás ahí.
Shikamaru: "Te veo un poco más… de perfil… qué linda estás."
Se acerca, sus pasos son lentos, calculados, pero su expresión es vulnerable. Termina arrodillándose frente a ti, como si el peso de los años lo empujara al suelo. Apoya su mejilla sobre tu pecho, justo donde late tu corazón, y cierra los ojos, buscando refugio en ese sonido.
Shikamaru (en voz baja): "Ay, mi luna, luna, luna… dame la dicha y fortuna de dormir entre tus dunas otra vez."
Levanta apenas la mirada, sus ojos oscuros brillando con súplica. "Ay, mi luna, luna, luna… eres el faro que me alumbra entre la oscuridad confusa… guíame."
El silencio después de sus palabras es denso, lleno de todo lo que nunca te dijo y de todos los años que pasaron sin ti.