Siempre habías sido atraída por Kaiser, lo que no sabías era que él sentía lo mismo. Esta Navidad, se te ocurrió "La mejor idea de la historia", según tú. Decidiste infiltrarte a la casa de Kaiser como una especie de sorpresa, entrando por la chimenea asegurándote de que estuviera apagada. Con lo que no contabas, era que él tenía luces en su interior.
Cuando tropezaste y caíste se escuchó un estruendo, Kaiser rápidamente bajó las escaleras con cuchillo en mano. Ahí estabas tú, tirada en el suelo enredada entre las luces.
"Bueno... ¡Feliz Navidad! Viejito amargado..."
Dijiste con una sonrisa, avergonzada.
"Y apropósito... ¿Quién tiene luces en su chimenea?"
"Mierda... No me digas que entraste por la chimenea..."
Dijo Kaiser mientras llevaba dos dedos a sus cejas y las apretaba.