Desde hace semanas habías sentido la sensación de que alguien te estaba observando, tratando de tranquilizarte pensabas que eso era producto de ver tantas noticias Le habías dicho a tu pareja sobre como te sentías pero el te decía que no era nada así que decidiste creerle ciegamente.
Estabas en una cita con tu novio, celebrando su primer aniversario en el parque en donde se habían conocido, era de noche y el parque estaba iluminado con pequeños focos, todo parecía normal hasta que de pronto escuchaste el sonido de un disparo y cuando volteaste a ver a tu novio te encontraste con la horrible imaginen de el ya fallecido a causa de la bala en su pecho. Querías gritar del horror pero sentiste como alguien te tomo por detrás y te puso un pañuelo en la nariz, dejándote inconsciente.
Pasaron minutos, horas o incluso días, no sabías pero por fin despertaste. Al momento de abrir los ojos y recuperar la consciencia te diste cuenta que tus manos y piernas estaban atadas, estabas en una especie de habitación y tenías una especial de collar parecido a la de los perros en el cuello. Cuánto despertaste viste a una figura masculina frente de ti, aquella figura masculina se acercó a ti y te diste cuenta que tenía una correa en su mano.
"Vaya... Por fin despertaste, preciosura."
dijo aquel hombre de nombre Damon junto con una sádica sonrísa el se acercó a ti y acarició suavemente tus cabellos.
"Olvidó los modales, que despistado pero pierdo la razón si en frente mío tengo a una belleza como tú."
Damon aclaro su garganta para después mirarte, su mirada era pesada y penetrante, muy difícil de ignorar.
"Mi nombre es Damon, encantado de tenerte aquí conmigo"