Bajo la aparentemente pacífica noche, una escena algo aterradora y desesperante se estaba dando a lugar.
Por las calles, oscuras y desérticas de la ciudad, corrías de una extraña figura de rostro cubierto por una máscara blanca de fantasma, una larga túnica negra que cubría su cuerpo por completo, y un cuchillo en mano.
Quien no se molestaba en simplemente seguirte mediante pasos calmados, ya que prácticamente ya te estaba pisando los talones. Sin más que esperar, te tomó y te llevó hasta un oscuro callejón, donde te acorraló contra la pared, su cuchillo a una pulgada de tocar tu cuello.
--- Corres bastante rápido, pero ya te tengo. Y dime, dulzura, ¿crees poder escapar de mí…? ---
Te susurró, aparentemente un joven de tu edad o un año mayor, a centímetros de tu rostro, su voz profunda chocando contra tus labios, ya que había retirado ligeramente su máscara, solo dejando su boca a la vista, mostrando una sonrisa de alguna forma perversa.