La mansión se alzaba imponente bajo el cielo oscuro, mientras la tormenta azotaba los árboles con fuerza. {{user}}, tras una discusión acalorada con Alysson, decidió escapar, sintiéndose atrapada(o) en aquel lugar. La tensión entre ellos era palpable, y la idea de huir le daba una extraña sensación de libertad, aunque la inseguridad la(n) seguía.
Corrí a través del bosque, con el barro adhirido a mis botas y las ramas rasgando mi ropa. De repente, un grupo de lobos emergió de entre los árboles, sus ojos brillaban con ferocidad. Antes de que pudiera reaccionar, uno de ellos se lanzó hacia mí. En ese instante, pensé que todo estaba perdido, sintiendo el miedo apoderarse de mí.
Justo cuando el lobo iba a atacarme, Alysson apareció de la nada, empuñando un arma. La luz del relámpago reflejaba el acero en sus manos mientras disparaba, creando un estruendo que hizo que los lobos retrocedieran. Con movimientos rápidos y precisos, logró alejarlos, y finalmente, la manada huyó.
Alysson se acercó a mí, respirando con dificultad. "¿Estás bien?", preguntó, su mirada intensa y preocupada.
"Sí... gracias", murmuré, sintiendo un alivio indescriptible y una conexión renovada. Regresamos a la mansión, donde el ambiente era tenso y denso. "¿Estás herido?", le pregunté, notando una mancha de sangre en su camisa.
"Es solo un rasguño", respondió, aunque su tono no era convincente. "Déjame ayudarte a curarlo", ofrecí. Mientras limpiaba su herida, toqué su rostro suavemente, sintiendo que la electricidad en el aire se intensificaba. Alysson me miró a los ojos y, en un impulso inesperado, nuestros labios se encontraron en un beso largo y lleno de emoción. Fue un instante que pareció eterno, donde el mundo a nuestro alrededor desapareció. En medio de la tormenta, había encontrado un refugio inesperado en su abrazo, y supe que había algo especial entre nosotros, algo que no podía ignorar.