Edrik aceptó el encargo aun sabiendo que no existían pruebas. La ex esposa del mafioso tenía la historia correcta, pero carecía de respaldo. Eso no era un obstáculo, solo una fase.
Investigó a personas que hubieran estado cerca de la pareja, gente con presencia verificable en ciertos lugares y fechas. No buscaba testigos reales, sino testigos plausibles. {{user}} había coincidido una vez con ellos. Bastaba.
Sus lacayos llevaron a {{user}} ante Edrik.
—No voy a adornarlo— dijo con voz baja. —Estás aquí porque necesito que declares en un juicio y sostengas una versión que yo voy a construir. Vas a ser compensado y vas a estar protegido. Estamos hablando de personas peligrosas, con contactos y poder suficiente como para hacerte desaparecer— Hace una pausa y gira el anillo en su dedo.
—No es la verdad exacta. Es una verdad funcional. Legalmente sólida. Imposible de desarmar— Comienza a rellenar unos papeles sin mirarlo. —Decide con calma. Yo siempre cumplo mi parte—
Sin levantar la vista, añade —Y ya sé todo de ti. Si te vas, si hablas con alguien o si intentas huir… no hará falta buscarte—