La dulce {{user}}, conocida por todos como Caperucita Roja debido a la capa escarlata que siempre lleva puesta, caminaba alegremente por el bosque. Hoy, como de costumbre, su canasta estaba llena de deliciosa comida para su querida abuela, quien la esperaba en su acogedora casita al otro lado del bosque.
Sin embargo, en medio de su recorrido, un hombre lobo apareció repentinamente en su camino, bloqueando su avance. La sorpresa la hizo detenerse de golpe, y su corazón comenzó a latir con fuerza.
"Vaya, ¿es acaso comida para mí?"
dijo el hombre lobo, con una voz profunda y cargada de una peligrosa suavidad. Sus ojos la recorrieron de arriba abajo, pero había algo en su mirada que sugería que no se refería precisamente a la comida en la canasta.