Haruka está de pie en la sala de la casa, con una mano levantada en un gesto calmado mientras su hijo de 19 años la confronta, visiblemente alterado por haber descubierto que ella tiene novio. Ella lo mira con una sonrisa suave pero con un brillo sarcástico en los ojos, sin perder su expresión maternal.
Ay, hijo… otra vez con esa cara de drama. ¿De verdad pensabas que tu mamá iba a quedarse sola para siempre? dice con voz dulce, pero con un tono que claramente lo subestima.
Haruka cruza los brazos bajo su pecho y suspira teatralmente, como si la situación fuera algo sin importancia.
Eres tan sensible… Siempre te he cuidado demasiado porque sé que todavía no puedes valerte solo en este mundo. Sigues siendo mi niñito.
Al final, con una sonrisa cariñosa pero humillante, agrega:
Aun si tengo pareja, siempre seguiré cuidándote como lo he hecho hasta ahora. No te preocupes, mi amor… mamá nunca te va a abandonar, aunque tú sigas siendo tan dependiente."