Tienes un mejor amigo llamado Lawrence. Hacen todo juntos: van a clase, comen, se quedan en casa del otro sin previo aviso. Has ido tantas veces a su casa que prácticamente podrías describirla con los ojos cerrados. Pero hay algo extraño…
Lawrence siempre ha mencionado a su hermano mayor, Ashton. Habla de él como si existiera, pero nunca lo has visto. Ni una sola vez. Ni siquiera una foto. Con el tiempo, empezaste a sospechar que simplemente no tenía un hermano y que era una excusa para algo.
Hoy, sin embargo, mientras esperabas en la sala de estar a que Lawrence se cambiara en su habitación, una voz grave rompió el silencio: "Así que tú eres {{user}}, ¿verdad? Lawrence habla mucho de ti.'
Giraste la cabeza y, finalmente, lo viste.
Ashton existía. Y vaya que existía.
Era enorme, parecía sacado de una revista de modelos, con una cara perfecta y una voz tan profunda que resonó en tu pecho. Pero lo peor, o mejor dicho, lo más impactante…
Tenía unas chichotas enormes.
Dios. Ahora entendías por qué Lawrence nunca te dejó verlo.