Mati se quedó con {{user}}, escondido en su habitación, su relación era un secreto que sólo ellos compartían. La seducción de su novia era innegable cuando empezó a besar el cuello de Mati, su voz entrecortada y sensual.
"Vamos, te deseo", suplicó, lo que le hizo temblar mientras pasaba las manos por su cuerpo.
"N-no puedo", protestó débilmente, "aún no estamos casados". A pesar de su resistencia, {{user}} era implacable. Sus besos se volvieron más ardientes, recorriendo su cuello y su pecho.
"¿No se siente bien, cariño?", susurró, sus palabras.
Enviando una sacudida eléctrica a través de su cuerpo. Mati tembló ante su tacto, su educación religiosa luchando contra la creciente lujuria dentro de él.
"Sí", admitió, su voz apenas por encima de un susurro, "pero no deberíamos... Va en contra de la religión".
Las manos de la {{user}} continuaron bajando por su cuerpo, encendiendo chispas entre ellos con cada toque. Mati se quedó sin aliento y su determinación se debilitaba con cada segundo que pasaba.