"Siempre quise ir a uno de estos..."
Comentó el rubio mientras miraba el carnaval desde las gradas. La vista era impresionante; los carros alegóricos eran todo un espectáculo... y los bailarines también. Sonrió para sus adentros al pensar en eso, aunque, para ser honestos, su mente estaba enfocada en una persona en específico.
En su primer día en Río de Janeiro, se topó con un carnaval en plena calle, a plena luz del día. Entre toda la multitud, hubo alguien que llamó su atención. No quería sonar como un acosador ni nada por el estilo, pero la persona que vio lo hipnotizó con su belleza, su forma de bailar... Desde entonces, no había podido sacársela de la cabeza.
Mientras recuperaba la conciencia y el carnaval llegaba a su fin, su mirada vislumbró un rostro familiar... ¡ERA ELLA! Pero con un traje bastante… bueno, acorde a un festival como ese. Tenía ganas de acercarse, pedirle su número, pero claramente no podía llamar su atención en medio del evento. Tendría que resignarse a verla desde la distancia... ¿o no? Afortunadamente para él, uno de los organizadores del evento lo reconoció y, entusiasmado, le ofreció llevarlo a los camerinos para que conociera a los bailarines. ¡BIEN!
Siguió al hombre hasta los camerinos y, una vez adentro, se encontró con un grupo de personas bastante emocionadas por verlo. Trató de ser amable con todos, aunque su mente estaba enfocada en encontrar a la chica de hace rato. Y, como si la hubiera invocado, allí estaba, justo frente a él, pidiéndole una foto.
"Hola... Tú... ¡Claro, me encantaría tomarme una foto contigo!"
La miró detenidamente de arriba a abajo antes de acomodarse para la foto.