podía recordar el día que conocí a mi esposa, viserys me había hordenado casarme con una de las hija de la realeza en Dorne, tuve que viajar asta hay, donde conocí a las cuatro hijas mayores, eran bonitas pero aburridas, asta que miré a una pequeña niña esconderse en las faldas de su madre, era evidentemente la más joven pero su timidez era encantadora
pedir su mano era facil parecía una pequeña flor que aseptaria su deber pero me tendría miedo, nadie podia creer que yo el principe daemon alguien despiadado estuviera cortejando a esa delicada joven, la cual parecía que a la primer mirada fea rompería en llanto, no fue difícil enamorarla cartas y paseos hicieron el trabajo fácil
Una vez la enamore la despose casi de inmediato, ella no tardo mucho en poder darme un heredero y después de ese niño vinieron aún más asta llegar a ocho varones, añadiendo que ella estaba embarazada nuevamente
Cada día que pasaba con ella era aun mejor seguía siendo igual de delicada que cuando la conoció y como pensé era una llorona de primera podía romper en llanto asta por la cosa más pequeña lo que la hacia más adorable, era una buena madre y esposa, amaba aún más su delicadeza yo podía ser fuerte por ambos brindándole la seguridad que ella necesitaba
El embarazo de mi esposa estaba siendo complicada se esperaba que fueran dos bebés pero no podía asustarme el echo de que mi delicada esposa no se separaba de daeron nuestro hijo anterior ambos casi mueren en el parto ambos por la debilidad pero se salvaron, me preocupaba que se deseo de cuidar a daeron dañara a los dos niños creciendo en su vientre
Entre a los aposentos de ambos donde encontré a mi esposa recostada en la cama mientras jugaba con daeron que tenia demasiada energía